domingo, 13 de abril de 2008

IRENA SENDLER

Mientras en España estamos aun dandonos de cogotones por la ley de memeoria historica,en otros paises homenajean a las personas que se lo jugaron todo por la libertad de los demas. Tenemos que aprender mucho todavia. Cuando Alemania invadió Polonia en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, el cual manejaba los comedores comunitarios de la ciudad. En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia. Irena, horrorizada por las condiciones en que vivían, se unió al Consejo para la Ayuda a los Judíos. Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Como los alemanes invasores tenían miedo de una posible epidemia de tifus, permitían que los polacos controlaran el recinto. Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos, y ellos le preguntaban: “¿Puedes prometerme que mi niño vivirá?” Pero ¿quién podía prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del gueto? Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él. Las madres y las abuelas no querían desprenderse de sus hijos y nietos. Irena las entendía perfectamente, pues ella misma era madre, y sabía perfectamente que, de todo el proceso que ella llevaba a cabo con los niños, el momento más duro era el de la separación. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerlas cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte. Cada vez que le ocurría algo así, luchaba con más fuerza por salvar a más niños. Comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo lo que estaba a su alcance para esconderlos y sacarlos de allí: cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercaderías, sacos de patatas, ataúdes… En sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape. Logró reclutar al menos una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social. Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos para dar identidades temporales a los niños judíos. Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le bastaba solamente mantener a esos niños con vida. Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, sus historias personales, sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades. Anotaba los datos en pequeños trozos de papel y los guardaba dentro de botes de conserva que luego enterraba bajo un manzano en el jardín de su vecino. Allí estaba el pasado, sin que nadie los sospechara, de alrededor de 2.500 niños. Y ahora Varsovia ha homenajeado a Irena Sendler. El homenaje se realizó frente al monumento a los héroes del Holocausto, donde se plantaron dos manzanos, con los que se recuerda el árbol bajo el que Sendler escondió botes de cristal con los nombres de los 2.500 pequeños rescatados, sus nuevas identidades falsas y las familias católicas de acogida. Con ello, los niños pudieron salvarse de la muerte segura que les esperaba en el Gueto o en los campos de concentración nazis. Durante la guerra, Irena Sendler fue incluso condenada a muerte cuando se descubrió su trama para salvar a los pequeños, aunque finalmente la resistencia logró rescatarla de manos de la Gestapo mientras era conducida al patíbulo. A partir de entonces, Sendler pasó a la clandestinidad, donde siguió trabajando para librar a otros niños judíos. "Es importante que las nuevas generaciones recuerden lo que hizo mi madre", afirmó durante el homenaje Janina Zgrzembska, la hija de Irena Sendler, quien no pudo asistir debido a su avanzada edad, 95 años, y a su delicado estado de salud. En el acto también participó un grupo de alumnos de un instituto de Baviera, en el sur de Alemania, que a partir de ahora llevará el nombre de Irena Sendler. "Deseamos que los frutos que den estos manzanos sean el símbolo de la amistad entre Polonia y Alemania", explicó Renata Mock, directora del centro alemán. Hace unos meses Sendler fue nominada para el Premio Nobel de la Paz, propuesta por el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, y por la Organización de Supervivientes del Holocausto. La historia de esta heroína desconocida había permanecido oculta durante cuarenta años, aunque pronto será llevada al cine, de acuerdo al modelo de la exitosa "Lista de Schindler", dirigida por Steven Spielberg.

5 comentarios:

Ballesta dijo...

Hace tiempo tuve la ocasión de leer la historia de Irena Sendler, y al igual que ahora me hace pensar que los verdaderos ángeles son los que se arremangan y hacen lo que pueden por los demás.

Seguro que los protagonistas del post anterior prefieren a los de alas blancas y espada flamígera, hacen juego con el oropel y todo eso. En fin... que aunque no asome la nariz demasiado a menudo, te sigo leyendo.

Espero que se haya solucionado el problema de acceso a mi blog, se ve que ha estado tonto el servicio. Si no, me iré pensando el mudar mi alcayata de pared.

Un abrazo del trasto.

RGAlmazán dijo...

Sí, es mucho lo que nos queda para llegar a preservar y honrar la Memoria Histórica como en otros países europeos o americanos.

En cuanto a Irena Sendler, había leído algo de ella, pero gracias a tí conozco más su vida y voy a indagar más todavía. Es un placer encontrar gente que ha sido capaz de darlo todo por otros.

Salud y República

Gracchus Babeuf dijo...

"Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz."

Que la lágima que me has provocado con tu entrada, y que tengo todavía atravesada en la garganta, sea mi homenaje a Irena.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Jose, elimina el comentario de DUMURO sin abrirlo, seguro que es un virus.

Naveganterojo dijo...

Solo una vez abri un comentario en ingles y... "me escacharro el aparatejo este",desde entonces no me fio de ninguno,de todos modos muchas gracias maria eugenia.
Saludos a todos