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viernes, 9 de enero de 2009

España, el ultimo bastion de la iglesia

Esta visto que desde que gobierna "rodriguez el traidor",(como les encanta decir a nuestros queridos "fachillas"), estamos en boca de todo el mundo, si no os lo creeis leed esto:

La corresponsal del principal diario norteamericano, 'The New York Times', dice que es "la última esperanza en un continente cada vez más irreligioso".

Rachel Donadio (NYT) Valladolid.La escuela de primaria Macías Picavea no parece el lugar más propicio para una revolución. Pero este edificio de ladrillo sin pretensiones se ha convertido en la sede de una de las batallas en la guerra cada vez más intensa entre la Iglesia y el Estado español. En una decisión sin precedentes, un juez resolvió en noviembre que el colegio debía eliminar los crucifijos de las aulas, alegando que violaba la naturaleza aconfesional del Estado español. Aunque la Iglesia católica no era parte en el juicio, criticó la decisión como un ataque injusto a un símbolo histórico y cultural, algo que interpretó como síntoma del creciente laicismo que impera en el país. Si la sentencia fue el más reciente golpe al poder que en otros tiempos tuvo la Iglesia católica en España, su respuesta mostró que España es un lugar clave para el futuro de las relaciones entre la Iglesia y los estados europeos. Para el Papa Benedicto XVI, que ha dedicado sus tres años de papado a intentar que Europa siga siendo católica, España, con un 90% de población católica y una gran tradición, representa la última esperanza en un continente cada vez menos religioso. Esa esperanza se va disipando. Desde 2004, el Gobierno socialista del presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha legalizado el matrimonio homosexual y el divorcio exprés, y pretende relajar las leyes respecto al aborto y la eutanasia.

"Guerra abierta"

Sin embargo, la Iglesia y los católicos practicantes están respondiendo, buscando más voz en la vida pública. El resultado es que la Iglesia está inmersa en una guerra abierta con el Gobierno.

España representa no sólo el pasado de la Iglesia católica en Europa, sino quizás también su futuro: un país cada vez más secularizado, con una fuerte oposición católica, o lo que el Papa ha denominado “minoría creativa”, menor en número pero más ardiente en fe. Lo que está en juego es la visión del país: ¿se unirá España a la Europa secularizada o permanecerá como último bastión del catolicismo? “Está claro que existe la preocupación; sería ingenuo negarlo”, dijo de España el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. “Es un punto crítico en la confrontación de la Iglesia contra la secularización en Europa y en Occidente”, añadió.

Para la festividad de la Sagrada Familia, unas 158.000 personas acudieron el 28 de diciembre a una misa y manifestación en Madrid. La marcha tuvo un perfil más bajo que eventos anteriores. Hoy en día, los prelados españoles se esfuerzan por mostrarse “a favor de la familia” en vez de contra el Gobierno, pero es un equilibrio delicado.

Si la Iglesia se enfrenta demasiado al Gobierno, podría poner en peligro la logística y financiación pública necesaria para que Madrid albergue la Jornada Mundial de la Juventud en 2011. La elección de la ciudad subraya la atención que la Iglesia presta a España.

Legislación

En una entrevista reciente en Madrid, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, dijo que la ley de 2005 que legaliza el matrimonio y las adopciones por parte de homosexuales era “muy extraña, muy irracional y muy injusta”.

Las implicaciones son mayores, ya que España, con sus 42 millones de católicos, supone una piedra de toque para América Latina. América del Sur cuenta con 324 millones de católicos, la mayor concentración en el mundo.

La Iglesia también está preocupada porque España pueda sentar un precedente para la legislación de la Unión Europea. El Vaticano dijo la semana pasada que reconsideraría su relación con la ley italiana, para evitar adherirse a políticas sociales italianas y europeas a las que se opone.

La Iglesia también llena un vacío en la derecha española. El Partido Popular, de centro derecha, es débil, y nunca se ha implicado demasiado en temas religiosos.

La historia viene de largo. Durante la Guerra Civil Española, entre 1936 y 1939, las fuerzas republicanas de izquierdas mataron a muchos clérigos. Sin embargo, durante las cuatro décadas de dictadura de Franco, el catolicismo fue la religión oficial del Estado.

“España cambió muy, muy rápido”, dijo José María Contreras Mazarío, director de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia. Hoy, dijo, “España no es católica teórica, cultural o políticamente”.

En una sociedad cada vez más multicultural, añadió, el Gobierno quiere revisar la definición de libertad religiosa, para que todas las religiones sean realmente iguales.

De hecho, son muchos los que ven a la Iglesia como una fuerza reaccionaria que intenta que el país no progrese. “El ejército evolucionó tras Franco”, dijo Carlos Parrado, presidente de la Asociación Escuela Laica, que inició la denuncia para que se retiraran los crucifijos de la escuela de Valladolid. “La Iglesia nunca tuvo esa evolución”.

En muchos aspectos, España representa “una profunda paradoja”, según George Weigel, experto en el Vaticano y biógrafo del papa Juan Pablo II. “Por un lado, la antigua alianza española entre altar y trono hizo que la Iglesia no estuviera bien preparada para aguantar los huracanes de modernidad, de forma que cuando los vientos soplaron tras la muerte de Franco, casi todo se vino abajo”.

“Por otro lado”, siempre en opinión de Weigel, “es sorprendente que muchos de los nuevos y vitales movimientos de renovación y muchas de las nuevas comunidades católicas surgieran en España”. El Opus Dei, fundado en España en 1928, tiene 30.000 miembros en este país. El líder carismático Kiko Argüello atrae a miles de personas.

Poco pan y mucho circo

Más del 70% de los españoles bautizan a sus hijos, aunque sólo el 30% acude regularmente a misa. A pesar de sus políticas sociales, el Gobierno español sigue financiando con dinero público escuelas y hospitales católicos.

Para muchos, este intenso debate beneficia a ambas partes: la Iglesia hace oír su voz y el Gobierno puede hablar de algo que no sea la crisis económica.

Queda por ver cómo se resolverán estos debates. Parece que el divorcio exprés no acaba de arrancar, pero no por la presión de la Iglesia: son momentos complicados, y el divorcio es caro.

Visto aqui

domingo, 11 de noviembre de 2007

La victoria del PP

Aqui podeis leer el fin que persigue el PP con tanta teoria conspiranoica,y tanta mandanga sobre la memoria,viendo la reaccion de esta señora,se puede decir que por fin el pp ha conseguido su objetivo.

miércoles, 24 de octubre de 2007

La actualidad española vista desde Argentina

He aqui a los dos bandos
Dice el inmarcesible Carrillo que esta derecha es la derecha del 36. Yo añado que es en efecto esa misma derecha nacionalcatolicista, pero reforzada hoy día por los neocons usamericanos y las actitudes de éstos. Hay muchas señales: la última, considerar la FAES 'antiamericano' que los libros de texto digan que el jamón estaba vetado en Estados Unidos... Digo actitudes y no ideas, porque las actitudes son actos o acciones predeterminados por una sola idea: la del uso del palo y la zanahoria, la de la descarga del palo y tente tieso, de la represión sin concesiones ni titubeos, la del planchado de casas y poblados con bulldozers, como han hecho en Madrid, cuando no son planchados por bombas racimo y otros adminículos de poca monta generalmente en Asia... Esta derecha es la misma del 36, pero todavía peor por esa asimetría de fuerzas económicas y armadas por un lado y sólo pensamiento por el otro. En el 36 al fin y al cabo había igualdad de fuerzas, aunque sólo fuese porque la Unión Sóviética socorría a la parte que a la postre perdió. La prueba es que la guerra civil duró más de tres años. Pero ¿quién arma ahora con armas que no sean de fogueo, a esa misma parte representada por los razonadores, los juiciosos, los moderados, los sensatos que en más o en menos nutrió siempre a la izquierda tradicional y se posiciona además ordinariamente a favor del más débil? Por eso debiera emerger de una vez el jacobinismo.
El razonar, sólo el razonar en tono menor de 'la buena educación', es demasiado débil ante los facinerosos y mafiosos que manejan siempre a la derecha española.Ahora no sabemos si acabará todo esto pronto en un tiroteo callejero de verdad, pero atufa a guerra civil aunque de momento sea sólo en metáfora; a la altura de los tiempos, a guerra civil virtual. Guerra civil que están a punto de librar en campo abierto los dos clásicos bandos: por un lado los políticos de derecha sin ambages, sus votantes y turiferarios, los medios -todos derecha en uno u otro sentido-, los escandalosos cuya pericia agitadora hace que parezcan millones, los obispos, los empresarios, los ejecutivos, los consejos de administración, los accionistas aunque lo sean sólo de un puñado de euros; y por otro, los pocos militantes de los pocos partidos realmente izquierdosos y los millones de desheredados de la fortuna cuyas únicas armas son las piedras.
Así son los dos bandos enfrentados. Además están: el ejército y las policías de todas clases, como auxiliares logísticos de los primeros, y los que ponemos nuestro discurrir y nuestro teclado al servicio de su causa perdida de antemano, como auxiliares de los segundos. Como siempre. Imperios, cañones, dinero, bestias, por un lado, y espartacos, empecinados, amotinados, campesinos, guerrilleros e idealistas, por el otro. No hay nada qué hacer. Lo mejor sería aparentar rendición. Lanzarse el pueblo al monte, dejar de trabajar para ellos y abandonar la lucha para hacernos con una tarjeta de crédito para consumir. Que sean ellos mismos, los patricios, los que tengan que hacerse sus quehaceres mecánicos, los que limpien sus letrinas y recojan sus basuras. Veréis qué pronto entienden de qué va la cosa, en qué consiste al fin la justicia social y qué tontería es eso de que un país se hace pedazos porque algunos desean gobernarse por sí mismos. Veréis, pero sobre todo verán, cuán imprescindible les es el pueblo para ellos enriquecerse y hasta para respirar. Ahí, en la retirada calculada, está la fuerza explosiva del pueblo.
Articulo firmado por: Jaime Richart para Argenpress info