martes, 24 de marzo de 2009

Datos ineditos II

Continuando con la reseña del libro, se lee lo siguente.: Rebelion militar:

Si se aborda la cuestión tomando al pie de la letra lo que los jefes de la conspiración dijeron o escribieron para legitimar su rebeldía, lo más reiterado y evidente fue el temor a las diversas formas de movilización obrera y campesina en las que percibían una directa amenaza al orden social instigada por el comunismo o, más concretamente, por Rusia. En una de sus primeras arengas radiadas, el general Francisco Franco recordaba a sus oyentes el «deber de cooperar en esta lucha decisiva entre Rusia y España». No se trataba, según decía Franco, «de un movimiento militar. Se trata de algo más: de la vida de España, a la que hay que salvar inmediatamente». Salvarla, claro está, «de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, [obedientes] a la consigna que reciben de directivas extranjeras, con complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla». (Alocución radiada, 18-Julio-1936, y nota de Franco para el ABC, 22 –Julio-1936)

¿Había pesado en alguna medida la necesidad de emprender una cruzada o una guerra santa en defensa de la religión y de la Iglesia? Las movilizaciones obreras y campesinas, con las ocupaciones de tierras desde marzo de 1936 y las huelgas de oficios e industrias que llenaron las crónicas de los meses de mayo y junio de ese mismo año, no habían puesto en peligro únicamente intereses de clase: los ataques a los símbolos y propiedades de la Iglesia y las más diversas manifestaciones de iconoclastia y clerofobia fueron moneda corriente durante la República y se agudizaron en la primavera de 1936. Sin embargo, no es posible encontrar en las instrucciones reservadas que el autonombrado director de la conspiración, el general Emilio Mola, dirigió a todos sus secuaces la más lejana referencia a la persecución religiosa ni al estado de necesidad en que se encontraría la Iglesia y la consiguiente urgencia de intervenir por algo que estuviera relacionado con la religión. Más aún, en «El Directorio y su obra inicial», que expone el programa que los militares habrían de llevar a cabo una vez el golpe consumado, la única referencia a la cuestión religiosa consiste en garantizar la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad de culto y el respeto a todas las religiones.(copia de este documento en el servicio histórico militar). Mientras preparaban la rebelión, no parecían los militares muy preocupados por la salud de la religión ni por el futuro de la Iglesia católica

los generales conspiradores habían sido testigos o partícipes de al menos tres intentos de golpe de Estado militar: el protagonizado con éxito por el general Primo de Rivera en septiembre de 1923; el abortado en diciembre de 1930, del que se esperaba la proclamación de la República, y el dirigido, si así puede hablarse, por el general José Sanjurjo en agosto de 1932 contra el gobierno de Azaña. A esas intervenciones directas se añadían también, en la memoria de los sublevados de 1936, la formación de las Juntas de Defensa en 1917 y las presiones sobre el poder civil derivadas de la frustración y los desastres producidos por la inacabable guerra de Marruecos, verdadera escuela de la mayor parte de los implicados en la conspiración. Entraba pues dentro de su experiencia vital la tradición intervencionista del ejército en la política como garante del orden interno. Intentarlo de nuevo en 1936 no requería especial motivación: se hacía porque era lo que se estaba acostumbrado a hacer en circunstancias similares. La diferencia con los anteriores consiste en que no triunfó, como el de Primo de Rivera, y tampoco fue derrotado, como el de Sanjurjo: tal fue el origen de la guerra civil, esa mezcla de fuerza y debilidad mostrada tanto por el gobierno como por los insurrectos, pues esa mezcla fue lo que abrió la puerta, por un lado, al llamado armamento del pueblo -en realidad, al reparto de armas entre sindicatos y partidos obreros en defensa de la República- y, por otro, a la intervención extranjera, única que podía convertir un medio fracasado golpe militar en una guerra que adquiría así una inesperada dimensión internacional

12 comentarios:

daalla dijo...

Muy buena entrada, compañero. Así fue, la iglesia se la traía floja a los golpistas. Fue ella misma la que se echó en brazos de los sublevados y la que les ofreció, posteriormente, inventarse el mito de la cruzada. Fue un matrimonio de conveniencia que les fue muy bien a ambos.
En cuanto al golpe, uno más en la larga lista de "pronunciamientos" de aquel ejército bananero, seguramente fue más motivado en un principio por intereses de casta y corporativos que por otra cosa.
Mucho se está investigando y es bueno. Sigue trayéndonos datos inéditos. Necesitamos conocer.
Un abrazo, Navegante.

Zamora dijo...

Gracias por compartir y enseñar.Por quitar el polvo a lo que se quiso tapar.
Un abrazo marino

La Gata Coqueta dijo...

Parece mentira que aun hoy después de tantos años, que aun se descubran cosas ineditas y este es un buen medio para que los jovenes tengan unas ideas más amplias del tema en cuestión.

Y una manera de dar idea de los datos que pueden encontrar en el libro si le interesase.

Un abrazo y feliz semana de lo que queda de ella queda, como te mereces.

Nacho dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Duende Crítico dijo...

Curioso, cuanto menos, esta "serie" de entradas que nos dan a conocer esos datos que muchos no conocen y que otros prefieren obviar.

Un saludo.

UN LUGAR DONDE RESISTIR dijo...

Hola Navegante, encantada de volver de este miniretiro, la verdad es que tu entrada es muy interesante, pero no me sorprende nada esa actitud de la iglesia católica..... ¿creo que me recuerda un poco a algo que pasa con un lince y el PP?.... No se no estoy muy segura.
Saludos

Tere dijo...

La Iglesia ya desde siglos anteriores también ha tenido intereses terrenales propios independientes de otros estados,ya que no hemos de olvidar que siempre ha sido un Estado:unos Papas defendieron sus tierras cogiendo las armas y subiendo a un caballo y otros negociando,dirigiendo a distancia como monarca.
En esa época como ahora,la Iglesia se buscará sus aliados para "dejarse salvar" o para "salvar".
Abrazos

severino el sordo dijo...

A los militares solo les interesa una cosa y es hacer la guerraeso a sido asi desde que el mundo es mundo ahora como afortunadamente en ssu casa queda poco que salvar, se dedican a salvar a otros en lo que ellos denominan misiones de paz,y en lo referente a la iglesia siempre a sabido posicionarse muy bien,solo hay que ver al Vaticano y su ya conocida diplomacia,y aqui ya se sabe Dios los cria y ellos se juntan,un saludo y sigue aportando esos datos ineditos.

Carmen dijo...

La actitud de la Iglesia católica ya es conocida y siguen en las mismas. Me ha gustado mucho la entrega de hoy. Es una manera estupenda de recordar o de saber de nuestro pasado. Mil gracias por tu esfuerzo porque resumir y sacar la esencia siempre es muy complicado. Un abrazo y por favor sigue contándonos cosas de ese pasado para que nadie se engañe de como "ellos" se las gastan

Esther dijo...

La iglesia aún sigue al lado de los ricos hoy en día sino vease que está a favor del partido de los empresarios, hay cosas que no cambian..Menos mal que en la guerra lucharon los republicanos por lo que creyeron justo, aunque saliera la cosa como salió..Hoy en día podemos dar gracias de la democracia aunque muchas veces por algunas cosas cojee..

besitos solete

Perséfone dijo...

Interesante, como siempre.

No sabes lo necesaias (e informativas) que se me hacen tus entradas.

Sigue así.

Un abrazo.

Naveganterojo dijo...

Amigos, amigas, cada minuto que pasa, los descubrimientos de los investigadores nos dejan muy claro quienes fueron los asesinos y quienes las victimas.
Hemos estado ciegos durante demasiado tiempo, ya es hora de que el pais sepa la verdad de su historia, la verdad de sus gentes, la verdad de sus muertos,y la verdadera naturaleza de quienes los masacraron con total impunidad y sin ningun tipo de remordimientos.
Un abrazo a tod@s