sábado, 15 de noviembre de 2008

Los niños del franquismo

A BALTASAR Garzón hay que reconocerle muchas cosas, buenas muchas, no tan buenas otras. Nadie puede negarle, empero, su habilidad para colar sus mensajes entre los titulares de la actualidad, copados por la crisis económica en esta coyuntura. Su voluntad de abrir, como sea, una especie de causa general contra «los crímenes del franquismo» -digámoslo así para simplificar- ha sacudido a la sociedad española, haciendo añicos el pacto tácito de olvidar lo sucedido en aquella terrible guerra de españoles contra españoles, que comenzó hace setenta y dos años, y la no menos terrible represión que sucedió a la contienda, una represión que se iba a prolongar hasta ya entrados los años cincuenta, . Los niños que estudiamos bajo el franquismo -yo no soy mucho mayor que Garzón- crecimos desinformados acerca de la suerte que corrieron muchas decenas de miles de vencidos que no pudieron huir al exilio. Si hubo archivos fiables acerca de los fusilados en los años de posguerra por orden de unos muy cuestionables tribunales, se perdieron o se acumularon en legajos que nadie pareció o se atrevió a reclamar. Y los archivos parciales durmieron en las estanterías durante décadas el sueño de los injustos. Incluso cuando llegó la democracia, a los escolares les siguieron escondiendo la historia de lo que ocurrió en aquellos años azarosos, lame ntables, en los que sus padres, aquellos infantes de la dictadura, desconocieron la verdadera naturaleza de un régimen oprobioso. Un régimen que, por maquillarnos la realidad, en aras de la grandeza de la Patria, hasta nos negó verdades incontrovertibles sobre la conquista de América o sobre la inquisición, por ejemplo. Yo, niño durante el franquismo, tengo que lamentar ahora no haber conocido hasta muy tarde la parte oscura de ese por otro lado gran reinado de Felipe II, o la verdadera naturaleza de Pizarro -que increíblemente tiene hasta una capilla a él dedicada en la catedral de Lima; ¡a él, que tan poco tuvo de santo!-, por seguir con los ejemplos. Ahora, setenta y dos años después del levantamiento militar que dio origen a la guerra civil, acabando con la República , se reabre un capítulo informativo esencial para conocer quiénes somos y de dónde venimos. Lo cual no me parece ni bochornoso ni escandaloso, como quieren algunos. Puede ser discutible la iniciativa del más mediático de los magistrados europeos, pero pienso que no se puede rechazar su iniciativa ciudadana, civil. El lenguaje guerracivilista que emplean algunos comentaristas y ciertos representantes de instituciones para oponerse a la acción emprendida por Garzón, sacando ahora a relucir desde la matanza de Paracuellos hasta a los nuevos «mártires de la guerra», beatificables, me parece altamente inadecuado. Eso sí que es susceptible de dividir a los españoles. La ciudadanía tiene derecho, siete décadas después, a recuperar los restos de sus antepasados, a honrar a quienes, derrotados por las armas, tan deshonrados fueron luego, porque la Historia, ay, la escriben siempre los vencedores. Y de eso es, precisamente, de lo que me quejo. ¿Es que acaso no ha llegado la hora de reescribir aquella páginas emborronadas que nos impusieron en la escuela?. Visto aqui

6 comentarios:

GINEBRA dijo...

Conocer los hechos de distintas épocas no debe tener nada de bochornoso, pero hay muchas "conciencias" aún que se agitan y eso...siempre es bueno. Que no vivan tranquilas....cualquier criminal, sea de la ideología que sea debe al menos, no poder vivir tranquilo... véase Franco o Pinochet, por ejemplo...habría tantos nombres que citar!!!!!.
Besos.

Naveganterojo dijo...

Ginebra,¿aun recuerdas lo que nos enseñaban en las escuelasd publicas, y en los colegios privados?, yo estuve en los dos, y....Bueno, para que decir lo que muchos sabemos, eso no era educacion, era adoctrinamiento politico.
Ya es hora de que nuestros hijos sepan la verdad de nuestra historia.
Un abrazo

Cecilia Alameda Sol dijo...

En el colmo de la sandez, se les hacía creer a los niños que Franco era un gran padre, protector, generoso, sacrificado... hasta decían de él sus acólitos en la escuela que era guapo y agradable. Puaffff... Fue un traidor a las leyes que prometió defender, al gobierno al que debía servir, un militarcillo de quien no se tenía buena opinión en el ejército, un personaje alevoso que desbarató (y de eso no haré crítica) las organizaciones derechistas que le apoyaron, entre ellas las de los monárquicos y los falangistas.
Pero a los niños les obligaban a pasar la jornada escolar bajo su mirada "magnánima". ¡Qué escuela tan desvíada aquella!

Naveganterojo dijo...

Cecilia, has espresado con palabras mis ideas, por lo que no tengo nada mas que añadir, gracias por tu visita.
Un abrazo

la inkilina dijo...

Los niños del franquismo..buen tema
el colegio no es lo que era..recuerdo algunos profesores..con aquellos punteros de madera..y hasta borradores de madera que volaban por los aires..menos mal que quedaron atrás..;)

Un café???

Esther dijo...

Es verdad a mi en el colegio no me enseñaron nada de esa parte de la historia por la sencilla razón que nunca en ningún curso se llegó a la epoca moderna actual..y es una pena pues año tras año dabamos practicamente lo mismo sin llegar a tiempos recientes..

No lo dieron por la sencilla razón de que creían que habia que olvidar todo para que España no siguiera estando dividida.. pero no es justo para todos aquellos que sufrieron en el lado contrario..Ya se saben como son ocultan lo malo de ellos..

besos