martes, 1 de abril de 2008

Ellos lo merecen.En su memoria II

La guerra de España fue la apoteosis de la Fraternidad», como afirmaba André Malraux. Tras la terrible derrota que sufrieron los republicanos españoles en 1939, fue ese espíritu de solidaridad el que les permitió sobrevivir y luego, una vez recuperadas las fuerzas, reemprender la lucha. Entre el final de la Guerra Civil española y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con la invasión de Polonia por Hitler, sólo transcurrieron cinco meses. Aquellos vencidos que se sumaron tanto a la guerrilla como a los ejércitos regulares europeos, incluida la temible Legión Extranjera francesa, vieron la posibilidad de una revancha contra los que ayudaron a los nacionales a vencer en la guerra de España. Algunos de estos españoles residían desde tiempo atrás en Francia y también en Argelia. Otros eran refugiados recientes que habían cruzado los Pirineos. Todos se alistaron voluntariamente, no como los ejércitos de los demás países que se sumaron a la guerra. Pronto fueron conscientes de que su causa superaba el mero ánimo de venganza y que se combatía contra el yugo que suponía el nazismo para la humanidad. Así contribuyeron, entre otras acciones, a la defensa de la línea Maginot, a la construcción del Transahariano, participaron en la toma de Al-Qatrun, del Fezzan y de Trípoli, pelearon en la batalla de Moscú y, a las órdenes del general Leclerc, unos 3.000 españoles desembarcaron en Normandía en julio de 1944. Francia, Noruega, Italia, Hungría, Camerún, Líbano, Siria, Túnez... hasta la lejana Unión Soviética fueron los escenarios donde se batió con denuedo y valor tan feroz lucha. EL 24 de agosto de 1944; a las 21.22 horas, llegaban a la plaza del Ayuntamiento de París varios half-track (autos oruga blindados) y un tanque Sherman (el Romilly), que constituían la vanguardia de los ejércitos aliados. Los primeros llevaban, en el morro y en sus flancos, nombres memorables de la guerra de España: Madrid, Jarama, Ebro, Teruel, Guernica, Belchite, Guadalajara, Brunete y Don Quijote. Eran las dotaciones de la 1.., 2.. y 3.. secciones de la famosa IX Compañía (incluso los franceses la llamaban la Nueve), del Regimiento del Chad. Las mandaban el zaragozano Martín Bernal, el madrileño Federico Moreno y el andaluz Monto- ya, secundados por el catalán Elías (herido en las calles de París por un francotirador), el canario Campos y el valenciano Domínguez. Con el resto de las dotaciones, un total de 36 ex soldados del ejército republicano español. Los cuatro tripulantes franceses del Romilly completaban el destacamento, que, con toda justicia, llamaron los liberadores de París. El primer blindado que llegó a la plaza del Ayuntamiento -cuenta Moreno- fue el Guadalajara. Este blindado, con tripulación exclusivamente extremeña, sería también el primero en arrancar hacia la vecina calle de los Archivos, cuando se nos indicó que allí había un nido de resistencia alemán. Pero los primeros disparos que las fuerzas aliadas efectuaron en París se hicieron desde el blindado Ebro, mandado por el canario Campos y conducido por el catalán Bullosa. Por las calles laterales de los Campos Elíseos y en las cercanías del Arco del Triunfo patrullaban Alfredo Piñeiro y Paco Izquierdo, abordo de su blindado Fort Star. Este ultimo se quedó mudo cuando una muchacha, tras los besos y abrazos de rigor exclamó: ¡Eres el primer soldado francés al que beso! Debemos recuperar la memoria de aquellos hombres que lo dieron todo, incluso su vida, por unos ideales de libertad y justicia, y que como supo decir José Ángel Valente: "No reivindicaron más privilegio que el de morir para que el aire fuera más libre en las alturas y más libres los hombres".

2 comentarios:

Los pasos que no doy dijo...

Me ha emocionado este poste, navegante, mi familia paterna tuvo que exiliarse a Francia e, incluso, uno de mis tíos estuvo luchando con los aliados en la resistencia..., me siento orgullosa de esos Fernández, pero a la vez, me produce una tristeza tan enorme pensar en las calamidades que tuvieron que pasar, en lo que dejaron y en los sueños que se perdieron...

Gracias, navegante, se lo debemos, claro que se lo debemos, lo triste es que todavía esa memoria tengamos que pelearla frente a la derecha fascista que aún está instalada en puestos claves de este país. En cualquier otro país, luchar contra el fascismo tiene honores de patriota, aquí... pues eso, lo que vemos.

En fin...

Naveganterojo dijo...

Como español siento el orgullo de que muchos compatriotas lucharan contra el fascismo,pero opino igual que tu,en este pais aun no saben reconocerles ese honor y ese sacrificio.
Todo se andara.
Salud y republica