lunes, 15 de enero de 2007

Olvidar o recordar VI

Esta es la penultima entrega de este pequeño trabajo de recopilacion de nuestro mas reciente pasado.
Hace unos días paso por mis manos el libro" El catolicismo y la cruzada de Franco, " como estaba de vacaciones le eche un vistazo antes de leer la prensa,y me quede asombrado con las "memorias"que algunos vertían en el. Lo que hicieron los requetés en más de un caso es espantoso. Es difícil que nadie les lleve la palma en esto de hacer sufrir al prójimo con variedad de modos . Unas "notas informativas sobre la batalla de Teruel" (Rogelio Martínez a José Bergamín, Lérida 7 de febrero de 1938), hablan de que el obispo de la zona protestó "ante las autoridades de los trece fusilamientos de la Plaza del Torico, entre los que se encontraban una joven de 20 años y el director de la Escuela Normal. También protestó del baile subsiguiente. Asimismo, mereció su más enérgica desaprobación el desfile que por el centro de la ciudad de Teruel hizo la Bandera del Tercio que mandaba el comandante Peñarredonda en el mes de julio del 37, la cual llevaba enarbolados en la punta de sus bayonetas, piernas, brazos, orejas, testículos y otros restos de un centenar de rojos hechos prisioneros en Bezas y que previamente dejados en pelota fueron fusilados con ametralladora en la plaza del pueblo..." Los testimonios anteriores, recuperados de mensajes enviados por españoles a parientes suyos radicados en México, coinciden asombrosamente con los incluidos en relatos publicados en aquella época, como es El Requeté, de Lucien Maulvault (Centauro, Buenos Aires, 1937), que en forma novelada relata las experiencias de un soldados de esos cuerpos carlistas.Leemos (pp 32-3) que luego de la toma de un poblado que estaba en manos republicanas “Nuestros oficiales nos obligaron a desfilar ante cuerpos decapitados, piernas segadas, cráneos transformados en completos agujeros, mujeres mutiladas, apelotonadas como muñecas de trapo que habían ya derramado su última gota de sangre. Sentí náuseas. Deje el libro y me puse a ojear la prensa,de repente te encuentras con noticias como esta: "Sobre una superficie de 1,200 metros cuadrados en Uclés, en la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha), están los cadáveres de 297 personas que murieron en la cárcel de Uclés, actual monasterio, soldados republicanos fusilados por tropas franquistas. Los restos de una niña de tres años y de un hombre de 76 años, muertos en la cárcel de Uclés, están entre los cadáveres desenterrados hasta ahora,pero además,como ocurrió en otras dictaduras, como la argentina (1976-83), el régimen de Francisco Franco (1939-75) también hacia desaparecer a sus enemigos de otras maneras,hubo gente arrojada al mar, no desde un avión, pero sí desde barcos"esto lo afirma la AMRH,(asociación por la recuperación de la memoria histórica). Continué leyendo la prensa y en una esquinita veo esta noticia: "Habla Teresa Forjas, hija de dos fusilados en Madrid un 28 de diciembre de 1939, día de los Santos Inocentes, cuenta cómo los encontró: "Nos llamaron para darnos los papeles de la tumba de cada uno. Con 16 años, fui a sacar los cadáveres. El de mi padre me hizo sensación, pero más el de mi madre, porque no había calavera, sino un trozo de huesos con pelo. Mi madre no murió del tiro y le machacaron la cabeza a culatazos. Deje el periódico,las preguntas se agolpan en mi cabeza,¿Esto paso en mi país?,¿No se ha juzgado a los responsables?,¿Aun hay personas que defienden esos actos? La obsesión del franquismo por borrar todo vestigio del pasado y humillar todo lo posible a los vencidos le llevó no sólo a enterrarlos en fosas comunes inmundas, sino a esconderlas. En la Sima de Jinámar, en Gran Canaria, eran lanzados multitud de fusilados. Después de sellarla, la dinamitaron para borrar todos los vestigios. Y luego la utilizaron como vertedero municipal. Los cadáveres que ahora buscan los familiares están debajo de toneladas de escombros, como sucede en otros muchos lugares de España. Ninguna sociedad puede sobrevivir al desconocimiento de su propia historia, por horrible que esta sea.

4 comentarios:

Duende Crítico dijo...

La barbarie de la Guerra Civil llegó a unos límites insospechados como demuestran estos testimonios que has recopilado. Es hora de hacer memoria y de castigar a quien justifique la violencia.

Un saludo, te espero por mi blo ;-)

Duende Crítico dijo...

La barbarie de la Guerra Civil llegó a unos límites insospechados como demuestran estos testimonios que has recopilado. Es hora de hacer memoria y de castigar a quien justifique la violencia.

Un saludo, te espero por mi blo ;-)

animalpolítico dijo...

No, esto a muchos les parecen pamplinas y ganas de enredar. En cambio que Zapatero intente un fin dialogado del terrorismo es motivo de todo tipo de infamias (ZP anticristo...).
Saludos y enhorabuena por el artículo. Tengo varias entradas sobre el tema que pueden gustarte.

Loc@ dijo...

He leído toda tu serie sobre la guerra y la implicación de la iglesia en la misma. Me ha gustado mucho. Si no tienes inconveniente la publicaré yo también, citando el origen ¡lógicamente!
Muchas gracias por la confección y por la divulgación. PAQUITA