adrid, Jarama, Ebro, Teruel, Guernica, Belchite, Guadalajara, Brunete y Don Quijote. Eran las dotaciones de la 1.., 2.. y 3.. secciones de la famosa IX Compañía (incluso los franceses la llamaban la Nueve), del Regimiento del Chad. Las mandaban el zaragozano Martín Bernal, el madrileño Federico Moreno y el andaluz Monto- ya, secundados por el catalán Elías (herido en las calles de París por un francotirador), el canario Campos y el valenciano Domínguez. Con el resto de las dotaciones, un total de 36 ex soldados del ejército republicano español. Los cuatro tripulantes franceses del Romilly completaban el destacamento, que, con toda justicia, llamaron los liberadores de París.
El primer blindado que llegó a la plaza del Ayuntamiento -cuenta Moreno- fue el Guadalajara. Este blindado, con tripulación exclusivamente extremeña, sería también el primero en arrancar hacia la vecina calle de los Archivos, cuando se nos indicó que allí había un nido de resistencia alemán. Pero los primeros disparos que las fuerzas aliadas efectuaron en París se hicieron desde el blindado Ebro, mandado por el canario Campos y conducido por el catalán Bullosa.
Por las calles laterales de los Campos Elíseos y en las cercanías del Arco del Triunfo patrullaban Alfredo Piñeiro y Paco Izquierdo, abordo de su blindado Fort Star. Este ultimo se quedó mudo cuando una muchacha, tras los besos y abrazos de rigor exclamó: ¡Eres el primer soldado francés al que beso!
Debemos recuperar la memoria de aquellos hombres que lo dieron todo, incluso su vida, por unos ideales de libertad y justicia, y que como supo decir José Ángel Valente:
"No reivindicaron
más privilegio que el de morir
para que el aire fuera
más libre en las alturas
y más libres los hombres".
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martes, 1 de abril de 2008
Ellos lo merecen.En su memoria II
La guerra de España fue la apoteosis de la Fraternidad», como afirmaba André Malraux. Tras la terrible derrota que sufrieron los republicanos españoles en 1939, fue ese espíritu de solidaridad el que les permitió sobrevivir y luego, una vez recuperadas las fuerzas, reemprender la lucha.
Entre el final de la Guerra Civil española y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con la invasión de Polonia por Hitler, sólo transcurrieron cinco meses. Aquellos vencidos que se sumaron tanto a la guerrilla como a los ejércitos regulares europeos, incluida la temible Legión Extranjera francesa, vieron la posibilidad de una revancha contra los que ayudaron a los nacionales a vencer en la guerra de España.
Algunos de estos españoles residían desde tiempo atrás en Francia y también en Argelia. Otros eran refugiados recientes que habían cruzado los Pirineos. Todos se alistaron voluntariamente, no como los ejércitos de los demás países que se sumaron a la guerra. Pronto fueron conscientes de que su causa superaba el mero ánimo de venganza y que se combatía contra el yugo que suponía el nazismo para la humanidad. Así contribuyeron, entre otras acciones, a la defensa de la línea Maginot, a la construcción del Transahariano, participaron en la toma de Al-Qatrun, del Fezzan y de Trípoli, pelearon en la batalla de Moscú y, a las órdenes del general Leclerc, unos 3.000 españoles desembarcaron en Normandía en julio de 1944.
Francia, Noruega, Italia, Hungría, Camerún, Líbano, Siria, Túnez... hasta la lejana Unión Soviética fueron los escenarios donde se batió con denuedo y valor tan feroz lucha.
EL 24 de agosto de 1944; a las 21.22 horas, llegaban a la plaza del Ayuntamiento de París varios half-track (autos oruga blindados) y un tanque Sherman (el Romilly), que constituían la vanguardia de los ejércitos aliados. Los primeros llevaban, en el morro y en sus flancos, nombres memorables de la guerra de España: M
adrid, Jarama, Ebro, Teruel, Guernica, Belchite, Guadalajara, Brunete y Don Quijote. Eran las dotaciones de la 1.., 2.. y 3.. secciones de la famosa IX Compañía (incluso los franceses la llamaban la Nueve), del Regimiento del Chad. Las mandaban el zaragozano Martín Bernal, el madrileño Federico Moreno y el andaluz Monto- ya, secundados por el catalán Elías (herido en las calles de París por un francotirador), el canario Campos y el valenciano Domínguez. Con el resto de las dotaciones, un total de 36 ex soldados del ejército republicano español. Los cuatro tripulantes franceses del Romilly completaban el destacamento, que, con toda justicia, llamaron los liberadores de París.
El primer blindado que llegó a la plaza del Ayuntamiento -cuenta Moreno- fue el Guadalajara. Este blindado, con tripulación exclusivamente extremeña, sería también el primero en arrancar hacia la vecina calle de los Archivos, cuando se nos indicó que allí había un nido de resistencia alemán. Pero los primeros disparos que las fuerzas aliadas efectuaron en París se hicieron desde el blindado Ebro, mandado por el canario Campos y conducido por el catalán Bullosa.
Por las calles laterales de los Campos Elíseos y en las cercanías del Arco del Triunfo patrullaban Alfredo Piñeiro y Paco Izquierdo, abordo de su blindado Fort Star. Este ultimo se quedó mudo cuando una muchacha, tras los besos y abrazos de rigor exclamó: ¡Eres el primer soldado francés al que beso!
Debemos recuperar la memoria de aquellos hombres que lo dieron todo, incluso su vida, por unos ideales de libertad y justicia, y que como supo decir José Ángel Valente:
"No reivindicaron
más privilegio que el de morir
para que el aire fuera
más libre en las alturas
y más libres los hombres".
adrid, Jarama, Ebro, Teruel, Guernica, Belchite, Guadalajara, Brunete y Don Quijote. Eran las dotaciones de la 1.., 2.. y 3.. secciones de la famosa IX Compañía (incluso los franceses la llamaban la Nueve), del Regimiento del Chad. Las mandaban el zaragozano Martín Bernal, el madrileño Federico Moreno y el andaluz Monto- ya, secundados por el catalán Elías (herido en las calles de París por un francotirador), el canario Campos y el valenciano Domínguez. Con el resto de las dotaciones, un total de 36 ex soldados del ejército republicano español. Los cuatro tripulantes franceses del Romilly completaban el destacamento, que, con toda justicia, llamaron los liberadores de París.
El primer blindado que llegó a la plaza del Ayuntamiento -cuenta Moreno- fue el Guadalajara. Este blindado, con tripulación exclusivamente extremeña, sería también el primero en arrancar hacia la vecina calle de los Archivos, cuando se nos indicó que allí había un nido de resistencia alemán. Pero los primeros disparos que las fuerzas aliadas efectuaron en París se hicieron desde el blindado Ebro, mandado por el canario Campos y conducido por el catalán Bullosa.
Por las calles laterales de los Campos Elíseos y en las cercanías del Arco del Triunfo patrullaban Alfredo Piñeiro y Paco Izquierdo, abordo de su blindado Fort Star. Este ultimo se quedó mudo cuando una muchacha, tras los besos y abrazos de rigor exclamó: ¡Eres el primer soldado francés al que beso!
Debemos recuperar la memoria de aquellos hombres que lo dieron todo, incluso su vida, por unos ideales de libertad y justicia, y que como supo decir José Ángel Valente:
"No reivindicaron
más privilegio que el de morir
para que el aire fuera
más libre en las alturas
y más libres los hombres".
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lunes, 31 de marzo de 2008
Aun nos acordamos de ellos
Cientos de españoles lucharon en la segunda guerra mundial contra el nazismo,hombres que despues de sufrir la derrota en su patria,no aceptaron la rendicion y siguieron jugandose la vida apoyados solamente por sus fuertes convicciones antifascistas.
Muchos de ellos acabaron en los tristemente celebres campos de exterminio nazis.
Tras el hundimiento de la II República Española que dio fin a la Guerra Civil en abril de 1939, cantidades ingentes de republicanos españoles lograron penosamente alcanzar la frontera francesa buscando refugio en el suelo galo.Desde su llegada, los republicanos españoles debieron soportar un trato cruel y unas condiciones de vida insoportables por parte de las autoridades francesas: fueron internados en campos de reagrupamiento, subalimentados y en condiciones sanitarias e higiénicas deplorables.La derrota militar francesa ante ejército alemán en 1940 significó para muchos de estos españoles la necesidad de volver a retomar las armas ante la oleada de represión que se les avecinaba. Durante el inicio de la ocupación nazi, la Gestapo, en colaboración con las autoridades de Vichy y enviados especiales del gobierno del general Franco, procedieron al arresto masivo de los republicanos españoles, lo cual indujo a un número masivo de ellos a integrarse en las filas de la Resistencia francesa.
No obstante las unidades españolas durante la II Guerra Mundial pagaron un alto precio por su participación en los combates. Miles de ellos murieron en los campos de batalla y muchísimos miles más desaparecieron en los campos de concentración alemanes. Entre los deportados figuraban guerrilleros de la Resistencia apresados en combate; personalidades políticas exiliadas de España, antiguos combatientes del Ejército republicano, simples exiliados y hasta familias enteras.Cabe destacar que para los alemanes los presos españoles revestían de un alto grado de peligrosidad que los diferenciaba de otros colectivos nacionales por dos razones principales: sus fuertes convicciones antifascistas y, sobre todo, la experiencia militar adquirida durante la Guerra Civil donde la inmensa mayoría ya había luchado contra fuerzas alemanas.
Tal vez así se explique la especial ferocidad de las SS y la policía hitleriana en su trato hacia los presos españoles.Aproximadamente el noventa por ciento de los deportados fallecieron en Mauthausen, campo abierto por orden personal de Himmler tras la anexión de Austria por la Alemania Nazi. Durante 1938 y 1940 los principales deportados fueron presos políticos de Austria y Alemania, población judía y presos procedentes de Checoslovaquia. Desde el verano de 1940 comienzan a llegar los primeros trenes con deportados españoles, especialmente durante el último trimestre de 1940 y comienzos de 1941.Los españoles fueron marcados por un uniforme de presidiario de rayas blancas y azules verticales en el cual se distinguía un triángulo azul que los diferenciaba de los verdes, presos comunes; de los rojos, presos políticos de otras nacionalidades; de los negros, personas consideradas antisociales y de las estrellas amarillas, portada por los judíos.Desde el principio, sobre los expendientes alemanes referidos a los españoles figuraban las siniestras iniciales NN (nacht und niebel – noche y niebla-), expresión que utilizaban los jerarcas nazis para designar una categoría de deportados que debían desaparecer sin dejar rastro.
El 21 de junio de 1941, aprovechando una sesión de desinfección general, algunos deportados españoles deciden crear una directiva política que sea común a todos los presos de esa nacionalidad. Es así como surge la primera organización española en Mauthausen destinada a llevar a cabo actos de resistencia y sabotaje contra la dirección nazi del campo. Este hecho tiene singular importancia: es la primera vez en un campo de concentración que un colectivo decide poseer una organización unitaria en vistas a realizar una insurrección armada.Los propios presos españoles roban armas de la penitenciaría y organizan una estructura militar cuya dirección cayo en manos del antiguo oficial republicano Montero.Con unos centenares de fusiles y quince ametralladoras, el 5 de mayo los españoles, en colaboración con organizaciones similares de checos y soviéticos, encabezan el levantamiento y consiguen apoderarse del campo y resistir un ataque de las SS, hasta la llegada de las fuerzas aliadas, quienes, para su sorpresa encuentran a la entrada del campo la bandera tricolor republicana.
Visto en este recomendable lugar
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