Pero, por encima de esta imagen cañí, conviene establecer comparativos entre la Europa del PSOE y la del PP.
Así, para el gobierno las políticas de investigación, desarrollo e innovación representan un eje fundamental para el cambio de modelo productivo.
Muy al contrario, el PP ha atacado las políticas de innovación del gobierno socialista y, durante el periodo de Aznar, España retrocedió hasta la cola de Europa en volumen de I+D+ i, por detrás de Portugal y Grecia. Ni tan siquiera se alcanzó el 1% del PIB en inversiones para innovar.
Y mientras, el ladrillo asfixiaba las costas en una orgía de destrucción medioambiental y billetes de quinientos euros en paradero desconocido.
Por otra parte, surge la pregunta: ¿qué ha hecho el PP en Europa? Para empezar ha promovido las posturas económicas neocon que nos han abismado a esta crisis donde los mercados sin control arrebatan las casas, empleos y sueños a tantos ciudadanos honrados.
A su vez, el PP ha defendido la “flexibilización” (salvo para ejecutivos, claro) y desregulación del mercado de trabajo, socavando los derechos y la protección social de millones de personas que dependen de una nómina.
Y si en Europa las políticas del PP son letales para la mayoría, en España los “populares” protagonizan una oposición destructiva, alarmista e irresponsable, donde la crisis les sirve de pretexto para erosionar al gobierno.
Sí, esta derecha de monaguillos neocon jalea la crisis en vez de colaborar con el gobierno y, por tanto, con los ciudadanos.
Pero tal vez lo más alarmante sea que ninguna propuesta del PP incluye medidas protectoras de los más afectados por la actual situación. Al contrario, de manera inicua pretenden que sean los trabajadores quienes paguen la crisis mediante “despido libre”, bajada de sueldos y pé
rdida de prestaciones.
Obviamente, jamás los “populares” hablarán de perseguir y sancionar a quienes han arruinado a tantas familias.
Frente a lo anterior, urge liderar un movimiento europeo a favor de los derechos de los trabajadores para asegurar el principio de una jornada máxima de cuarenta y ocho horas sin excepciones.
Ante las políticas dickensianas del PP es menester reequilibrar las posiciones europeas hacia un modelo social de diálogo y negociación colectiva. A diferencia del PP, hay que reforzar la protección a los más vulnerables (asalariados, parados y PYMES) y articular mecanismos de control en la remuneración de los altos ejecutivos.
A pocos días de las elecciones al parlamento europeo, el PP afila sus cuchillos para nuevas puñaladas traperas. Si ganan el próximo domingo intentarán crear un clima irrespirable. Cualquier acontecimiento, por nimio que sea, les valdrá como excusa para emponzoñar la vida pública y reclamar elecciones anticipadas, pues les aterra que la economía comience a recuperarse antes de los comicios generales.
Sin duda ya se aprestan para sembrar cizaña, emborronar con demagogia el sentido
común y convertir el patio nacional en una corrala apestosa de vocinglera e insultos. Para desplegar esta estrategia necesitan ganar el 7-J.
Pero no podrán vencer si la ciudadanía se moviliza y acude a las urnas. Por ello hay que movilizarse el próximo siete de junio y depositar nuestro voto.
Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor