Mostrando las entradas con la etiqueta brigadas internacionales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta brigadas internacionales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Batallón Mackenzie-Papineau

Este año se cumplieron 70 años de la disolución del Batallón de Internacionalistas canadienses Mackenzie-Papineau, que luchó en la defensa de la República en suelo español durante la Guerra Civil. Siete décadas, de lo que fuera la relación más honorable que hayan tenido como naciones Canadá y España en su historia. Pero es una historia que se ha ocultado y se ha tratado de olvidar, incluso aunque viva en algún libro, en la memoria de veteranos y familiares y en la gente de izquierda de Canada y de España.

Los primeros canadienses que viajaron a luchar en defensa del gobierno español legítimo, se enlistaron en el Batallón Abraham Lincoln y en el Batallón George Washington y partieron desde los Estados Unidos, en cada batallón iban 44 brigadistas canadienses. En abril de 1937 el gobierno canadiense aprueba una ley en la que deja fuera de la ley a cualquier ciudadano canadiense que participe en guerras en el extranjero, se prohibía la exportación de armas. La ley dejaba muy mal parados a los Brigadistas solidarios que para salir del país, tenían ahora que inventar falsos pretextos y mentir.

Los Brigadistas canadienses eran trabajadores, a diferencia de los británicos y de los estadounidenses que eran mayormente estudiantes e intelectuales. Eran obreros que habían experimentado ya la persecución en su país en los tiempos de la Gran Depresión y muchos de ellos conocían por experiencia propia el encierro en los campos de trabajo (Relief Camps).

Los Brigadistas entendíeron muy bien lo que significaba el conflicto en España, sabían sobre la repercusión que podría tener en el mundo; enfrentaban al fascismo naciente. Comenzaron su viaje desde los puertos de Montreal y Nueva York, de allí partían a Francia y cruzaban a España.

Desde Francia, los Brigadistas cruzaban los Pirineos a pie, muchos sin calzado adecuado. Y recibían un mínimo de instrucción militar en Albacete, a 250 kilómetros de Madri

d. Se integraban entonces a la XV Brigada Internacional. Su primera acción en la guerra tuvo lugar en Jarama, cerca de Madrid, entre febrero y junio de 1937, allí perdieron nueve hombres. Luego, dos meses despues, se forma el Batallón Mackenzie-Papineau, bajo el comando de Edward Cecil-Smith, periodista, escritor y sindicalista de Montreal -es el tercer batallón de la XV Brigada Internacional. En febrero de ese mismo año la Liga de Naciones prohibe la participación de voluntarios extranjeros en la Guerra Civil de España -habían ya unos 1200 canadienses involucrados en el conflicto armado.

El Batallón Mackenzie-Papineau fué el de contingente más numeroso, siguiendo al de Francia, en proporción a la población de ambos países. Participaron en las batallas de Aragón, entre agosto y octubre de 1937, de Teruel en diciembre del mismo año y abril de 1938, y del Ebro, Cataluña, entre julio y septiembre de 1938. Los Brigadistas canadienses lucharon con gran entusiasmo y disciplina, pese a la adversidad de que el enemigo que enfrentaban contaba con el apoyo de Alemania Nazi y de la Italia Fascista, aparte del apoyo tácito del resto de las naciones occidentales que nada hizo en favor de la República española sino que al contrario trataron de evitar le llegara cualquier ayuda solidaria.

Las victorias fueron pocas; la derrota final incluye una retirada masiva a fines de 1938, el 21 de septiembre el Primer Ministro español Juan Nerín obliga a las Brigadas Internacionalistas a que abandonen el país. Lo hace en parte porque ve el final inevitable y en parte porque, quizás muy inocentemente, piensa que al hacerlo Hitler y Mussolini puede retiren su apoyo al Frente Nacional de Franco. El Batallón Mackenzie-Papineau deja de existir en enero de 1939, y los Brigadistas canadienses abandonan España.

De los 1546 canadienses conocidos que lucharon en la Guerra Civil de España, 721 perdieron sus vidas, cifra no muy exacta. Los sobrevivientes Brigadistas encontraron dificultades en volver, se las puso el gobierno canadiense que los había catalogado antes como “prematuros anti-fascistas”. Algunos fueron arrestados en Francia e incluso al retornar a Canadá en diferentes tiempos. La policía federal canadiense los investigó, catalogó de “politicamente desconfiables” y se les negó hasta el empleo por mucho tiempo después.

Los canadiesnses que murieron luchando en la Guerra civil de España, no fueron incluidos en el Libro de Conmemoración en la Torre de la Paz y su sacrificio no es conmemorado aún en las ceremonias del día de los veteranos de guerra, que se celebran cada año el 11 de noviembre. No se les otorgó tampoco ninguno de los beneficios que reciben los veteranos de guerra. Pese al olvido que se ha tratado de imponer desde el poder, se les han levantado dos monumentos en Canadá, uno está en Victoria (British Columbia) y el otro en la capital, Ottawa. Se incluyen alli los nombres de los 1546 voluntarios Brigadistas y entre ellos figura el Doctor Norman Bethune, uno de los pocos Brigadistas que ha recibido algún reconocimiento por crear una unidad médica móvil en los campos de batalla. Es el mismo Bethune revolucionario que fue un héroe durante la Revolución China y miembro de las tropas de Mao que fue muerto en la región de Tang en 1939.

España parece hoy distante de la Guerra Civi, lejanos están también, sin embargo, los otros, los que motivados por principios e ideales de solidaridad, y en condiciones bastante precarias, lucharon contra Franco y el fascismo. Aquellos que cruzaron el océano para hacerlo y alistaron su corazón para morir en el conflicto, en el que efectivamente una mitad de ellos perdería la vida.

Recordemos el esfuerzo de esos internacionalistas que lucharon y murieron con honor. De todas partes llegaron, se convocaron en España a defender la República y la libertad en nombre de todos. Lucharon ayer y luchan hoy contra quienes con falsos símbolos defienden las más oscuras tradiciones del totalitarismo y la opresión.

Extraido de aqui

viernes, 23 de octubre de 2009

Otro cabo atado

Los brigadistas internacionales británicos vuelven a casa 70 años después

Se trata de siete de los ocho brigadistas británicos que aún viven, del total de 2.000 ingleses, escoceses, galeses e irlandeses que fueron como voluntarios a España para combatir del lado del Gobierno de la II República tras el alzamiento militar de Franco.

Recibieron los pasaportes de mano del embajador español, Carles Casajuana, quien se refirió a la concesión de la nacionalidad a los brigadistas por carta de naturaleza, y sin tener que renunciar a su anterior nacionalidad, como 'un acto de gratitud y reconocimiento'.

'Con este acto queremos homenajear a un grupo extraordinario de hombres y mujeres que hace 70 años decidieron dejar la comodidad de sus vidas y a sus familias, e ir a España para luchar por la democracia y por la libertad', manifestó el embajador.

Casajuana les dijo que 'su lucha no fue en vano, porque sus ideales forman parte de los cimientos de nuestra democracia'

Sam Lesser, que combatió en la Ciudad Universitaria de Madrid, habló en nombre de los brigadistas y expresó su agradecimiento al Gobierno y al Parlamento español por la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica que les ha permitido recibir el pasaporte español.

Lesser recordó el discurso de despedida de la Brigadas Internacionales pronunciado por Dolóres Ibárruri en Barcelona en octubre de 1938, cuando 'La Pasionaria' les pidió que regresaran a España 'cuando florezca el olivo de la paz'.

'Hemos tardado un poco, pero creo que hoy podemos decir que hemos llegado a casa, madre', dijo este brigadista de 94 años, que tuvo un recuerdo especial para los compañeros caídos en España.

'Pensamos en los que no han llegado, pensamos en los que tienen como sudario tierra de España y que duermen para siempre bajo el sol y la sombra, bajo las nubes, las lluvias y los olivos de esta queridísima España, que será para siempre nuestra patria', dijo.

Lesser, que dejó sus estudios de Egiptología para luchar contra el fascismo, recordó a Efe que la España a la que llegaron era 'un país medieval, en el que la gente vivía en pocilgas', y que 'enseguida se convirtió para todos en nuestro segundo amor'.

Combatió en el frente de Madrid, donde se encontró, mientras defendía la facultad de Filosofía y Letras, con la que para él fue la gran contradicción de la guerra: 'que los que decían representar a España eran los que decían aquello de 'muerte a la inteligencia''.

'Eramos nosotros los que representábamos a España', señaló.

El tiempo evitó que en la embajada estuviera Jack Jones, uno de los principales sindicalistas británicos de las últimas décadas, que también luchó por la República y que murió hace sólo un mes.

Su hijo Mick recogió el pasaporte en su nombre y aseguró que 'la familia lo enmarcará y lo guardará como un tesoro', porque sabe lo mucho que España significó en la vida de su padre.

'España representaba tanto para él que hubiera estado extremadamente feliz de estar aquí', afirmó Mick Jones, que restó importancia al hecho de que la democracia española haya tardado tanto tiempo en dar este reconocimiento a los brigadistas.

'Podía haber ocurrido hace algunos años, pero está bien', indicó Jones, quien aseguró que su padre entendió todos estos años 'lo difícil que es España, donde durante muchos años hubo una política de olvido para evitar una nueva confrontación'.

Además de los brigadistas, entre los que recibieron el pasaporte estaba Thomas Watters, que vio la guerra con otra perspectiva, ya que no acudió a España a combatir, sino a ayudar a los heridos del lado republicano, como miembro de la Cruz Roja Internacional.

Este escocés de 96 años se refirió a esta jornada como 'uno de los días mas grandes de mi vida, porque yo miro a España y pienso en España desde 1936 como mi otra patria'.

Watters llegó a Madrid antes que las Brigadas Internacionales y pasó buena parte de la guerra transportando heridos, pero también víveres desde Valencia a Madrid, en una experiencia que como a los demás le dejó muchos recuerdos, 'la mayoría de ellos tristes'.

'Ha pasado mucho tiempo, pero sobre todo me queda el recuerdo de la gente que conocí y que murió o que desapareció. Cuando compartes momentos tan difíciles y tan peligrosos con gente desconocida hasta ese momento se crea un vínculo que dura toda la vida', explicó.

Watters restó importancia a la tardanza del reconocimiento -'no es habitual y quizá no se les ocurrió antes'- y recordó que no a todos los españoles les gustó que fueran extranjeros a luchar.

Desgraciadamente aun hay muchos de esos españoles a los que no les gusta que se os hagan estos homenajes, gracias por vuestro sacrificio y apoyo a este pais.

lunes, 12 de octubre de 2009

Los brigadistas ocultos de la Lincoln

"Cuando pasen los años y las heridas de la guerra se hayan restañado, hablad a vuestros hijos de las Brigadas Internacionales. Decidles cómo estos hombres lo abandonaron todo y vinieron aquí y nos dijeron: estamos aqui porque la causa de España es la nuestra. Millares de ellos se quedarán en tierra española. Podeis iros con orgullo pues sois historia, sois leyenda. Sois el ejemplo heroico de la solidaridad y universalidad de la democracia. No os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz eche de nuevo sus hojas, !volved! (La Pasionaria en la despedida a las Brigadas Internacionales. Barcelona noviembre 1938) En el año 2002, en un garaje de bicicletas del Lower East Side de Nueva York, encontraron un par de cajas abarrotadas de libros, Entre ellos, descubrieron Mississippi to Madrid. Memoirs of a black american in the Spanish Civil War. A lo largo de sus páginas, James Yates (1906-1993) relata el camino que le condujo desde las tierras sureñas estadounidenses hasta la guerra civil española. Pero el interés de su libro no radica únicamente en la singular peripecia de Yates, ni en sus comentarios acerca de personajes como Carrillo, Negrín, Companys, Durruti, la Pasionaria o Malraux, sino en su propósito de rastrear la participación de los afroamericanos alistados en la brigada Lincoln, primera fuerza armada estadounidense no segregada de la historia. Muy al contrario de lo que ocurría en la vida diaria de su país, los brigadistas negros no se hallaban apartados de la colectividad. La participación de los negros estadounidenses en la contienda española apenas se comenzó a investigar a mediados de los años ochenta, coincidiendo con la publicación de Mississippi to Madrid. Hasta entonces, fueron los brigadistas menos visibles, no sólo en España, sino en su propio país. Desde una perspectiva histórica, las Brigadas Internacionales representan la primera experiencia de una fuerza voluntaria global movilizada por un mismo ideario. En total, cruzaron nuestra frontera unos 38.000 soldados, procedentes de 53 países. Los norteamericanos, congregados en la brigada Lincoln, sumaban unos tres mil. Su media de edad, 27 años, hacía de ellos los más jóvenes e inexpertos. Alrededor de un centenar eran negros, y aproximadamente la mitad de estos murieron o desaparecieron en las batallas del Jarama, Brunete, Belchite, Teruel y el Ebro. Unos cuantos reposan para siempre en tierra española. Oliver Law fue sin duda el más destacado brigadista negro. Había luchado en la Primera Guerra Mundial y marcó un hito en la historia de su país cuando, en el curso de la Guerra Civil, se convirtió en el primer afroamericano al mando de un batallón norteamericano. Law murió en uno de los episodios más sangrientos de la batalla de Brunete, cuando al frente de sus voluntarios intentaba tomar el cerro del Mosquito, en julio de 1937. Su sucesor, Doug Roach, no logró sobrevivir a la pulmonía que contrajo en España. El corresponsal más seguido por los afroamericanos fue Langston Hughes, quien publicaba en The Afro-American, pero colaboraba también en el boletín de las Brigadas Internacionales, Volunteer for Liberty. Hughes se interesó especialmente por los marroquíes que peleaban al lado de Franco. Su poema Carta desde España muestra la perplejidad que le causaba el hecho de que un pueblo colonizado luchara junto a los insurgentes: "Hoy capturamos a un moro herido / Era tan oscuro como yo / Le dije, chico qué haces aquí / peleando contra gente libre?". Conoció a Lorca, a quien tradujo, y a Nicolás Guillén, junto al que viajó por primera vez a España; Alonzo Watson, el primer brigadista afroamericano caído en combate, fue rebautizado por sus compañeros como Crispus Attucks, nombre del primer negro caído en la guerra de la Independencia norteamericana de 1776. Algunos soldados procedían de familias mixtas de afroamericanos y nativoamericanos, como Oscar Hunter o Frank Alexander, siouxhablante. Salaria Kee, la única mujer negra presente en España, era una enfermera a quien la Cruz Roja había rechazado por prejuicios raciales. Hubo dos pilotos afroamericanos: el universitario Jim Peck y el diseñador aeronáutico Paul Williams. George Waters, el más joven, tenía 18 años y conducía ambulancias. Luchell McDaniels se ganó el sobrenombre de el Fantástico, porque lanzaba granadas como si se tratara de pelotas de béisbol. Burt Jackson, topógrafo y dibujante, colaboró a su regreso en las mejores publicaciones afronorteamericanas. Admiral Kilpatrick, que había estudiado durante cuatro años en la escuela Lenin de Moscú, perdió la pierna izquierda. A Tom Brown le salvó la vida el ser confundido con un soldado marroquí cuando por error se introdujo en las líneas enemigas. Además del contingente afronorteamericano, unos dos mil afrocaribeños se integraron en diferentes batallones de las Brigadas Internacionales, incluida la Lincoln, caso de Pierre Duval -considerado cubano, a pesar de nacer en el sur de Francia, de padre africano y madre vasca, emigrantes primero a Cuba y luego a EE. UU.- o el puertorriqueño Carmelo Delgado, capturado y ejecutado por los sublevados. Arnold Donowa, odontólogo oriundo de Trinidad, fue el único médico negro de la brigada, y cuando regresó a Norteamérica continuó arreglando gratis los dientes a los veteranos. No quiero dejar de mencionar al californiano-nipón Jack Shirai, un cocinero sumamente apreciado, capaz de preparar los invariables garbanzos de tan diversas maneras que parecían cada vez un plato diferente. "Cuando volvamos a casa, montaré un restaurante en el que ninguno de vosotros tendrá que pagar", decía. Pese a las protestas de sus camaradas de la Lincoln, Shirai quiso probarse en la línea de fuego, encontrando la muerte en su primera contienda. Acerca del trato que recibieron en España, los brigadistas negros coinciden: aunque por todas partes despertaban la curiosidad de la población nativa, nunca fueron tratados de modo diferente a sus compatriotas de piel blanca. Vaughn Love, oriundo de Chatanooga (Tennessee), relata que en cierta ocasión un campesino le ofreció un pañuelo para que se limpiara la cara. Cuando le explicó que era negro, el campesino le abrazó con estas palabras: "¡Ah, sí, los esclavos negros! Nosotros sólo estamos a un paso de serlo". El autor de Mississippi to Madrid aún regresó en 1986 a España, donde pudo besar a una Pasionaria de 91 años y decirle: "¡Aquí estamos!". Era su respuesta a las palabras que la dirigente comunista pronunció en otoño de 1938 como despedida a las tropas internacionales: "Volved a nuestro lado. Aquí encontraréis patria los que no tenéis patria". Visto aqui Las fotos de los brigadistas estan sacadas de la web de las brigadas imternacionales. Sirvan estas palabras como homenaje y agradecimiento a estas personas que no dudaron en entregar su mas preciado don, la vida, por una causa justa y un pais que no era el suyo, pero que sentian como tal.

jueves, 11 de junio de 2009

Mas brigadistas....Arabes.

Los relatos atemorizadores sobre las "hazañas" de la "Guardia Mora" de Franco los eclipsaron y han tenido que pasar 73 años para que se honre la labor de los al menos 716 árabes que combatieron por la República en la Guerra Civil española, a través de un documental de la cineasta egipcia Amal Ramsis.

Llegados con el movimiento anarquista y las Brigadas Internacionales desde Argelia, Palestina, Egipto, Libia, Arabia Saudí, Marruecos e Irak, sobrevivieron 465 y los restos de algunos de los fallecidos se han hallado en fosas comunes abiertas en Oviedo (Asturias).

Lucharon en batallas cruentas como la del Ebro, en un país cuya lengua no entendían "no para hacer fama, sino en defensa de sus ideales", explica a Efe Ramsis, quien concibe su documental como "un homenaje a sus ideas, a sus sueños y a un proyecto perdido" como fue el de liberación nacional, vinculado a la izquierda política, que el mundo árabe vivió en los años 30 del siglo pasado.

"La dictadura mató todo lo que tenía que ver con la memoria histórica", sostiene la cineasta,

Ha rastreado sus historias en distintos archivos, a través de canciones, libros, asociaciones y los familiares de unos combatientes a los que ofrece "la oportunidad de contar algo desconocido".

Silenciados por el franquismo, la joven realizadora egipcia se siente "muy emocionada" al rebuscar entre los entresijos de una guerra que "fue una lucha de verdad internacional, con gentes llegadas de muchos países para apoyar la República".

En la foto, el brigadista iraqui Nuri Anuar

El documental "Venís desde lejos", por cuya producción se ha interesado Canal Arte, se centrará en cinco de los 716 luchadores que Amal ha localizado, como el palestino Najati Sidqui, cuya hija ha agradecido que se recupere la figura de alguien que "murió sin que nadie supiera lo que había hecho" y que es "muy importante" para su familia.

Tras su muerte en el exilio en Atenas en 1979 se publicaron las memorias de este comunista que, estando en el frente en Córdoba, intentó que los árabes que luchaban en el bando nacional se pasaran al republicano arengándoles con un altavoz desde su trinchera. No tuvo éxito.

Lo hicieron movidos por sueños de libertad e igualdad y con el convencimiento de que la continuidad de la República en España implicaría un paso adelante para acabar con el colonialismo europeo en los países árabes, pese a que los Gobiernos republicanos no avanzaron en este aspecto.

Visto aqui

Mas informacion, aqui

Mi mas sincero agradecimiento a estos hombres que dieron su vida por un pais que no era el suyo

viernes, 6 de febrero de 2009

Primero suizos y ahora...Brigadistas...¿chinos?

Que nuestra guerra civil fue la guerra de los corazones valientes y libres contra la opresión fascista no lo duda ya nadie, pero que hasta los chinos vinieran a luchar con las brigadas internacionales, es algo que muy pocos sabían, Gracias camaradas

"Salutamos les puebles bravissimos de la España", decía uno de los carteles colgados en las calles de Yanan, cuartel general de Mao Zedong, en 1937. Las faltas de ortografía no impiden entender este mensaje de solidaridad lanzado por el líder chino a las tropas republicanas durante la Guerra civil. Pero la fraternidad del pueblo chino con España fue más allá de carteles y consignas políticas: ese año, un grupo voluntario de chinos se alistó en las Brigadas Internacionales para luchar fusil en mano contra el fascismo.

Se cree que pudo haber unos cien voluntarios, el libro La llamada de España,escrito por un matrimonio taiwanés, ha recopilado sus historias tras más de diez años de investigación, un libro que ya ha empezado a ser traducido al castellano por un equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona su publicación está prevista para este verano.

Vinieron desde Estados Unidos, Francia, Alemania, Indonesia, y desde la propia China,

El único brigadista que llegó directamente de China fue Chang Aking, un líder sindical de Shanghai perseguido por el temido Kuomintang. Para escapar, Chang se embarcó rumbo a Europa y, durante el viaje, un cocinero vietnamita le convenció para que se fuera a luchar a España. No tuvo suerte: fue capturado poco después de llegar a Asturias y su nombre aparece entre la lista de presos de la cárcel de San Pedro de Cardeña (Burgos). Aún se desconoce su paradero.

Foto de un soldado chino en la cárcel de San Pedro de Cardeña, Burgos, en abril de 1938. -

"Nos da igual a que partido o religión pertenecían, nos impresionó su espíritu de entrega", dice esta taiwanesa de rostro pequeño y entrañable. Para reunir toda esta documentación, los Tsou pasaron muchas horas en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, solicitando carpetas y fichas que nadie había consultado antes. "Algunas tenían tanto polvo que no podía ni abrir los ojos", explica Nancy, frotándose la nariz y los ojos para recordar ese momento. Nancy también recuerda el frío que pasaron en el Archivo Militar de Ávila, una ciudad que les sorprendió al descubrir que una calle seguía llamándose "del Generalísimo Franco". "En China siempre se ha identificado la Guerra Civil española con la guerra contra el fascismo", añade Len.

Visto aqui.

Mas informacion

jueves, 5 de febrero de 2009

Brigadistas suizos.

Tiene 88 años. Sus convicciones le empujaron a escaparse de casa a los 16 años para viajar a España. Era 1936, y Eolo Morenzoni decidió que debía combatir el fascismo. Dejó una carta a sus padres explicando su decisión y mintió sobre su edad para poder viajar hasta Girona.

Se incorporó al Batallón Chapaieff de la XIII Brigada, participó en las batallas de Teruel y Sierra Nevada y después formó parte de la Brigada Garibaldi.

Sobrevivió a la guerra. Pero al volver a su país, lo metieron en la cárcel. Había quebrantado la neutralidad de Suiza en los conflictos bélicos. Hasta la semana pasada, 70 años después, su lucha no ha tenido un reconocimiento oficial. La historia de los 850 brigadistas suizos de la Guerra Civil española no tiene nada que ver con homenajes, nostalgias, reconocimiento y respeto. Hoy sólo viven cinco. Morenzoni, nativo del Cantón Tesino, en la Suiza italiana, es el único de los supervivientes que goza de salud para contar su experiencia. Los otros veteranos, ya nonagenarios, son Elio Canevascini, Jakob Bosshard, Lucien Reymond y Alice Müller. En España murieron 185.

Salió de España en abril de 1938. En su país no le esperaba ningún recibimiento. "Al día siguiente de mi retorno a Suiza me arrestaron. Nunca entendí cómo supieron de mi llegada". Pasó una semana de prisión y luego 45 días de confinamiento solitario. Muchos de los que sobrevivieron se enfrentaron en Suiza a penas de prisión por "haber servido en un ejército extranjero" rompiendo así la neutralidad helvética. En muchos casos, fueron condenados al ostracismo bajo la etiqueta de "peligrosos izquierdistas".

El estigma de los voluntarios se ha mantenido 70 años, hasta que el pasado 2 de diciembre la totalidad del arco parlamentario (a excepción del partido de derecha nacionalista UDC-SVP) votó por la rehabilitación de estos combatientes de las Brigadas Internacionales. El socialista Carlo Sommaruga, relator del grupo parlamentario responsable de la ley, recuerda la "profunda emoción" que se vivió esa jornada en el hemiciclo en Berna.

"Suiza dio definitivamente la vuelta a una de las páginas más negras de su historia", afirma el diputado, satisfecho de esta "rehabilitación total, moral y política, que anula e invalida todo juicio previo". El reconocimiento es sólo moral. No hay ningún tipo de compensación económica por la injusticia.

Visto aqui

Otro pais que se reconcilia con su pasado, y sus heroes,¿cuando lo haremos aqui?

martes, 28 de octubre de 2008

Brigadistas

En la guerra civil española, las Brigadas Internacionales eran unas unidades compuestas por voluntarios extranjeros de 54 países de todo el mundo que lucharon junto al ejército leal a la República española frente al dirigido por el militar que se creia imbuido de la gracia de dios,es decir el enano del bigote, que era ayudado por los ejércitos regulares de Hitler y Mussolini.

Al menos 600 argentinos cruzaron el Atlántico para defender la República durante la guerra civil española, algunos murieron, otros fueron encarcelados y casi todos cayeron en un olvido del que han sido rescatados por un grupo de historiadores locales empeñados en recuperar su memoria.

Sus historias han sido recogidas en el libro 'Voluntarios de Argentina en la Guerra Civil Española', elaborado por un equipo de investigadores de Mar del Plata, a unos 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. Los brigadistas argentinos, explica el historiador y coautor del libro, Jerónimo Boragina, en una entrevista con Efe, integraron el segundo mayor contingente de voluntarios latinoamericanos en defensa de la República, sólo superados por los cubanos, unos 1.200. El grueso terminó en la Brigada Lincoln, encabezada por estadounidenses, canadienses e ingleses, y una minoría se incorporó al ejército republicano. Aunque cientos murieron y fueron heridos en la guerra, muy poco -lamenta el historiador- se ha hablado del papel de los brigadistas latinoamericanos. '¿Cuál es el criterio que se toma para estudiar la Historia?. Los norteamericanos y los canadienses están en todos los listados e investigaciones, ¿por qué los latinoamericanos no están?', se pregunta Boragina. En el caso de Argentina 'se puede hacer otra historia de la guerra civil en el país, porque tiene la comunidad española más grande de América Latina', sostiene. Los voluntarios argentinos, en su mayoría campesinos y obreros, militantes del Partido Comunista y jóvenes anarquistas, sortearon las barreras del régimen local para sumarse a las brigadas internacionales. Hubo, relata Boragina, 'un gigantesco movimiento de solidaridad' con la República entre la izquierda argentina, que se movilizó para conseguir dinero y alimentos y organizó cientos de comités de solidaridad. Tras la derrota republicana, la mayor parte se exilió en Francia y progresivamente se repatrió a Argentina, aunque muchos quedaron en campos de concentración franceses o en cárceles españolas. Los que regresaron a Argentina enfrentaron acusaciones y procesos judiciales, aunque, según explica el historiador, nunca fueron sentenciados. Muchos se integraron en asociaciones de veteranos vertebradas en torno al Centro Republicano Español y mantuvieron su lucha contra el franquismo y en defensa de la liberación de sus compañeros presos. Sólo tres: Luis Alberto Quesada, Juan Arhaucet y Manuel Villar, fueron condenados a mue rte o cadena perpetua por la dictadura y liberados por intermediación del gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962) ante el régimen franquista. Quesada, nacido en Argentina de padres españoles, se enroló en el ejército republicano con 16 años y llegó a ser el comisario de brigada más joven de España. Luchó durante tres años en el frente y, tras el triunfo del bando nacional, fue internado en un campo de concentración en Francia; combatió con la Resistencia hasta que regresó a España, donde fue traicionado, detenido y condenado a muerte. Las gestiones de su familia en Argentina y la presión internacional lograron que se conmutara la pena por cadena perpetua. Pasó 13 años en cárceles españolas, la mayor parte en el penal central de Burgos, en el que desplegó una intensa actividad cultural y participó en el grupo 'La Aldaba', que elaboraba revistas clandestinas. Tras su liberación, fue condenado al destierro perpetuo y regresó a Argentina. Quesada, que tiene 89 años y vive en Buenos Aires, no abandonó nunca la lucha contra el franquismo, un episodio hoy borrado de su memoria por el alzheimer. Alfonso Jacinto Gorosabel nació en el barrio porteño de San Telmo, viajó a España en 1929 con sus padres españoles y luchó con el ejército republicano cuando estalló la guerra. Herido en el frente, pasó a Francia y fue recluido en el campo de Argeles sur Mer hasta su repatriación a Argentina. Se instaló en Mar del Plata y abrió un bar que se ganó el sobrenombre de 'la Emb ajada' porque se convirtió en centro de referencia de la colonia española. Murió en julio de 2003 y sus cenizas fueron esparcidas en el parque del Centro Republicano Español de Mar del Plata. Unas vidas de película que, lamenta Boragina, no han tenido el reconocimiento que merecían. 'El gobierno español ofreció la ciudadanía a varios brigadistas, pero el reconocimiento del gobierno argentino fue nulo', denuncia. 'Abandonaron a su familia, al país, a los amigos, fueron gratis, dieron la vida para ayudar a la República y al pueblo español, qué mejor que reivindicarlos. Sólo eso ya es un buen motivo para rescatarlos, en nuestra historia, en nuestra memoria', concluye. Leido aqui Durante el desfile de despedida, la histórica dirigente del Partido Comunista de España señaló: “¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Podéis marchar orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia. No os olvidaremos; y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!... Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: ¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales" Este es el himno de las brigadas internacionales:

País lejano nos ha visto nacer.
De odio, llena el alma hemos traído,
mas la patria no la hemos aún perdido,
nuestra patria está hoy ante Madrid,
mas la patria no la hemos aún perdido,
nuestra patria está hoy ante Madrid.
Camaradas, cubrid los parapetos,
que la vida no es vida sin la paz.
Defended con el pecho vuestros hijos,
os ayuda la solidaridad;
defended con el pecho vuestros hijos.
os ayuda la solidaridad.
Libre España de castas opresoras,
nuevo ritmo el alma batirá,
morirán los fascismos sangrientos,
en España habrá ya felicidad;
morirán los fascismos sangrientos,
en España habrá ya felicidad.
Generales traidores a su patria
del fascismo quieren saciar la sed;
mas los pueblos del mundo defendemos
lo que España jamás ha de perder;
mas los pueblos del mundo defendemos
lo que España jamás ha de perder.
Guerra al pueblo no hacemos como ellos,

pues nosotros luchamos por la paz,
con el triunfo del mundo antifascista
la tierra ensangrentaran;
con el triunfo del mundo antifascista
la tierra ensangrentaran.
Si al combate marchamos con arrojo
para España obtendremos libertad.
Morirán los fascismos sangrientos,
en España habrá ya felicidad;
morirán los fascismos sangrientos,
en España habrá ya felicidad.
Desde este humilde blog vaya mi agradecimineto a esos miles de ciudadanos del mundo.